domingo, 13 de marzo de 2016

DISCURSO

A días de la boda me encuentro en Murcia, creando el discurso para un día tan especial como lo es este. Aún recuerdo el momento en que me presentaste a la que hoy se convierte en tu mujer, Noelia. Recuerdo incluso el color de su vestido, y pienso que no has podido elegir mejor. Has unido la belleza, interna y externa, para que florezca en una persona. Y qué decir de ti, cuando sobran las palabras, solo puedo decir que no sé cómo te cabe el corazón en el pecho.
Dicen que los huecos que tenemos en las manos fueron creados para que alguien los llenase, de por vida, y qué mejor que hacerlo con la persona que ha estado ahí incondicionalmente, desde el minuto 0, contigo y por ti.
Hoy no es un día cualquiera, hoy se casan mi hermano y la que para mí ya es como una hermana. Mis mejores confidentes y cómplices.
No es un día cualquiera, no, y tampoco es cualquiera la fecha en la que se celebra, día de San José, día del padre. A tan solo meses de formar una familia, llena de cariño y amor.

Solo espero que la ilusión que os llena el día de hoy y el brillo de vuestros ojos al miraros no se pierda nunca.

miércoles, 17 de febrero de 2016

I

Existen personas que te llegan, y llenan, el corazón. Personas que desde el momento cero sabes que van fuerte, contigo y por ti, que no pasarán desapercibidas en tu vida. Personas que te llegan a las venas, porque se adhieren, y al final pasan dentro, y se quedan, nadando en ellas, llenándote de fuerza desde el interior de ti, de ganas de vivir y de respirar fuerte. Esas personas hacen que, cuando te dañes y hagas una herida, se vaya cerrando la misma, no la dejan abrir y derramar, se posan encima y se quedan ahí, esperando que se cierre y cicatrice, sin dejar dolor ni marca de por vida.
Son las personas salvavidas. Las que tienen abrazos como refugios, manos como manantiales, miradas como islas.
Es la sensación de que tus problemas de mierda, que solo son eso, problemas de mierda, sin ninguna importancia, algo ínfimo, tomen la que realmente merecen, y solo te dedicas a lo que te hace feliz, ya sean pequeños detalles, o muy grandes. Todo tiene la importancia que le des, y en ocasiones, deberíamos darle más a lo realmente importante. Y es algo claro que la vida es una montaña rusa, una locura en la que tan rápido como rozas el cielo estás comiendo suelo, pero también se trata de eso, de disfrutar de la subida, con sus baches, puede que retrocesos, pero también de la bajada, la suelta de adrenalina y sensación de euforia. En eso estamos. Y siempre tendremos a nuestras personas salvavidas, mira más de cerca, ahí tienes a la tuya.