A
días de la boda me encuentro en Murcia, creando el discurso para un día tan
especial como lo es este. Aún recuerdo el momento en que me presentaste a la
que hoy se convierte en tu mujer, Noelia. Recuerdo incluso el color de su
vestido, y pienso que no has podido elegir mejor. Has unido la belleza, interna
y externa, para que florezca en una persona. Y qué decir de ti, cuando sobran
las palabras, solo puedo decir que no sé cómo te cabe el corazón en el pecho.
Dicen
que los huecos que tenemos en las manos fueron creados para que alguien los
llenase, de por vida, y qué mejor que hacerlo con la persona que ha estado ahí
incondicionalmente, desde el minuto 0, contigo y por ti.
Hoy
no es un día cualquiera, hoy se casan mi hermano y la que para mí ya es como
una hermana. Mis mejores confidentes y cómplices.
No
es un día cualquiera, no, y tampoco es cualquiera la fecha en la que se
celebra, día de San José, día del padre. A tan solo meses de formar una
familia, llena de cariño y amor.
Solo
espero que la ilusión que os llena el día de hoy y el brillo de vuestros ojos
al miraros no se pierda nunca.
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